COMISIÓN DIRECTIVA


PRESIDENTA:
GUILLERMINA FRANCESCHI
VICEPRESIDENTA:
CELIA CAMINOS
TESORERO:
PATRICIO TEJEIRO
SECRETARIA:
CAROLA YANNICCARI
PROSECRETARIA:
TATIANA ALVAREZ
PROTESORERA:
DAIANA KRATZER
COMISIÓN REVISORA DE CUENTAS:
Titular: CECILIA CAETA
Suplente: CLAUDIA PEGORARO

PROYECTO INSTITUCIONAL DE COMISIÓN DIRECTIVA 2020/2022




“Hay en todo saber una vez constituido, una dimensión de error, que es la de olvidar la función creadora de la verdad bajo su forma naciente”
Jacques Lacan*



Se comienza con la deuda, con los peldaños forjados por otros, por otros tiempos, por otros modos, por lo donado y que en nuestra institución psicoanalítica supieron crear la forma para que la causa del psicoanálisis y la imposible formación del analista tengan su intersticio, su tensión que hace falta. Un espacio que entre abismo, vacío y movimiento moebiano hacen la textura del deseo en psicoanálisis, del lugar donde puede continuar haciendo su cauce el deseo del analista en el trabajo siempre inconcluso, siempre fundamental del con otros, con algunos otros y en el uno a uno.

Agradecer no exagera nada cuando la apuesta es continuar y concluir para que en ese tiempo de corte algo se siga empalmando. Gracias entonces por esta apuesta de trabajo, por la confianza de gestión para los próximos dos años de vida institucional. Confianza y agradecimiento que hacemos extensivo a los lazos que se sostienen y nos sostienen.

Hay una pregunta que desde la fundación orienta la vida de nuestra institución y la formación de los analistas: ¿Qué es un analista? Pregunta renovada e imposible, pero en tanto sostenida apuesta a que la causa sea esa vacuidad que soporta en la intensión y en la extensión la formación en psicoanálisis.

El producto y razón de una institución psicoanalítica es la formación del analista, ese tres que Freud nos legó: análisis personal, análisis de control, formación teórica con algunos otros, fundamento también de la vitalidad del discurso del psicoanálisis.

Rolando Karothy refiere que en la institución psicoanalítica se trata de “que la verdad derivada de nuestra experiencia permita que las singularidades se sostengan juntas. Vinculadas no por un ideal, sino por una transferencia con el psicoanálisis”. Pluralidad de voces. Creemos y apostamos a que de eso se trate el devenir del trabajo común. Sostenidos en las trasferencias de trabajo, apostar a que cada uno pueda crear su formación. Ya que sólo puede transmitirse la enseñanza de un sujeto al otro vía una transferencia de trabajo, dice Lacan.

No se trata de un plan para llegar a ese “analista” supuesto que no existe y que se puede idealizar. Si hay analista es porque lo hubo y après-coup lo fue en su acto. Apostamos, como viene siendo en nuestro devenir a sostener el entramado del trabajo común que nos textura y que es soportado por el no-todo, por la causa que hace acontecimiento en el uno a uno.

Consideramos fundamental continuar con el ya iniciado recorrido sobre la autorización del analista y las nominaciones, trabajo que es efecto de una lectura del devenir institucional.

Advertidos de que será con los obstáculos, dificultades, tropiezos que se suscitan inevitablemente en el entramado transferencial. Obstáculos que, al formar parte del asunto, propiciarán la lectura y con ello la maniobra para que así sea posible renovar el movimiento de la causa del deseo.

Propiciar las transferencias de trabajo es propiciar el estilo. El estilo, instrumento y marca de la inconsistencia del Otro, caída del a, que no llama al reconocimiento, sino que implica una renuncia narcisista al ideal. Renuncia no sin cierta incomodidad y que pone en cuestión el riesgo de lo instituido, que en tanto pueda quedar establecido como un sentido coagulado, no posibilita algún más allá.

La autorización es en acto y cada vez entonces. La experiencia dará acceso. ¿De qué experiencia se trata? Es la experiencia de la castración. Se tratará entonces de poner a trabajar el inconsciente, experiencia de castración mediante, para que cada quien pueda ir implicándose con su palabra en su formación y en los lazos con otros, dando razones y testimonios de su práctica. Creando y recreando aquellos dispositivos con los que ya contamos, que permiten acotar los inevitables efectos de grupo y así propiciar el surgimiento del rasgo diferencial discursivo.

La coyuntura pandémica y de cuarentena nos ha invitado a los analistas a reinventar la técnica, el uso de la tecnología se ha hecho fundamental para continuar tanto con nuestra clínica como con la formación de los analistas. La tecnología, los dispositivos tecnológicos son la herramienta de salida y que facilitan hoy el lazo social. Sostendremos el interrogante sobre el estatuto que continuará ocupando la tecnología tanto en la clínica como en la formación y en la vida misma. Tal es así que hace posible la escena del acto electoral de la Comisión Directiva de acuerdo al calendario de nuestro estatuto. Hasta ahora sabemos de su alcance, nos queda la pregunta acerca de qué se pierde, ya que hemos concluido que, por ahora es un dispositivo que funciona y brinda posibilidad. Darnos espacio y tiempo para los avatares de la tecnología, será necesario.

La pandemia como un real que atraviesa la vida de la población mundial trae preguntas; será en un tiempoaprès-coup que como analistas tendremos la responsabilidad de estar a la altura de la época. El trabajo iniciado entre los miembros de la institución y la comunidad de analistas, como sostén del deseo decidido por la causa del psicoanálisis, nos permitió hacer textura de un tejido simbólico. Apostamos a que eso siga. Será con la lectura cauta, la escucha y la escritura de lo que insista, dando lugar a lo que esta cuarentena inscriba como efecto singular, devenir único que dejará sus marcas. Creemos que llegará el tiempo de ocuparnos de ello, la clínica soberana de un real orienta.


La presencia de la clínica en nuestra institución.

La enseñanza del psicoanálisis es lo que su clínica enseña. La clínica es este real del que se parte. Si ello es punto de partida para la enseñanza del psicoanálisis, será cada analista el que deba inventar y reinventar su clínica y obtener enseñanza de ello. Ocuparnos de la transmisión de la clínica nos dispone a una práctica que agujerea el saber. Una praxis que opera en lo que de irreductible tiene el padecer, pero también en lo que de goce se puede redistribuir. Sobre esta territorialidad, la clínica nos interpela tanto en la función de analistas como en nuestra formación. Lógica de la castración en la que nunca es suficiente un saber que la sujete. Sostener este espacio institucional es condición indispensable para adentrarnos en esta lógica en la que se soporta y nos soporta en nuestra práctica analítica. De allí que la tarea con esos otros es la ocasión precisa para que algo se reinvente en tanto posibilidad de producir discursivamente alguna cosa nueva que antes no estaba allí. A esa tarea nos encomendamos.

El Cartel en tanto órgano base, dice Lacan, se sostiene, se funda en transferencias de trabajo, no es un lugar de enseñanza sino sólo por añadidura, en la medida en que invita a la pregunta, a la investigación y entonces por efecto al trabajo del inconsciente. Propiciar su conformación en la formación que hace experiencia. Y en esta línea promover los plenarios de Carteles y Grupos de estudio, ya que la escritura escribe y hace marca en la formación de los analistas.

La articulación del tejido, del entre, de los Carteles de Dirección, la Comisión de Jornadas y el Comité Editorial es una tarea a continuar. Así también el alcance en la extensión, en el intercambio con otros analistas, instituciones, escuelas, en la Convergencia y con otros discursos. Transferencias de trabajo que en su entramado de entusiasmo vivifican el movimiento psicoanalítico en la cultura. Entre que relanza y agujerea cada vez el movimiento institucional y la causa por el Psicoanálisis. Apuesta sostenida en la confianza y en la disponibilidad que se pone en juego en lo nuevo por venir, impulsados por esa misma dimensión del error que posibilita la creación/reinvención.



*Jacques Lacan, El Seminario, Libro II, “El yo en la teoría de Freud yen la técnica Psicoanalítica”, Buenos Aires, Ed. Paidós, 1983, p36.






Guillermina Franceschi
Celia Caminos
Patricio Tejeiro
Carola Yanniccari
Tatiana Álvarez
Daiana Kratzer